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lunes, 21 de septiembre de 2009

El secreto de los ojos de Juan José Campanella



"¿Qué tal? Muchas gracias por llamar" respondió Juan José Campanella a nuestro saludo. Ya veníamos entregados, pero con ese gesto se nos metió definitivamente en el bolsillo. ¡Uno de los directores más grandes -lo podéis comparar perfectamente a Almodóvar o Amenabar en cuanto a relieve público- nos regalaba unos minutos y, encima, nos daba él las gracias a nosotros! Ojalá se cumplan los pronósticos -incluídos los de Jukebox-Moyano- y El secreto de sus ojos, la película que presenta en la sección oficial de Zinemaldia, se lleve una lluvia de premios. Lo decimos sin haberla visto, pero seguros de que será una maravilla, como ya nos lo parecieron El niño que gritó puta, El mismo amor, la misma lluvia, Luna de Avellaneda, El hijo de la novia o la maravillosa serie Vientos de agua... por no citar los capítulos de House -sí, House- o de Ley y orden que ha dirigido el argentino.

Aquí puedes escuchar la charla con Juan José Campanella en MQP (19/09/2009):

(Nota: no os fiéis de la duración, que el Ivoox no es perfecto. En realidad son 10 minutos y 38 segundos.)

domingo, 28 de junio de 2009

Ara Malikian, el violinista que subió a nuestro tejado



Nos dijo que no hacía falta que le enviásemos un taxi a Elorrio. Se acercaría él mismo en su coche y luego saldría pitando hacia Madrid. Y así ha sido. A las diez y seis minutos hemos atisbado entre su impresionante cabellera la primera de las cien mil sonrisas que nos ha regalado Ara Malikian esta mañana. Le han bastado unos segundos para poner a punto su violín -el mismo con el que sólo unas horas antes había llenado de magia el festival Musikaire- y a las diez y once minutos ha entrado en algo muy parecido a un trance, mientras llenaba el estudio de notas que han escapado volando hacia vuestros oídos. Más tarde han venido sus palabras, que yo he escuchado hipnotizado sucesiva y alternativamente por su mirada armenio-libanesa falta de sueño, su media docena larga de colgantes y el increible muestrario de pulseras de su muñeca derecha. Testigos de todo, el violín y el arco descansaban sobre la mesa, mientras quien les da vida (y viceversa) nos contaba lo afortunado que se sentía por dedicar casi todas las horas de su vida a su pasión y que cada día al despertarse necesitaba "coger el violín para crear algo, para aprender algo, porque todavía no he perdido, por suerte, la ilusión de tocar". Ojalá os haya pasado como a mi, que tenía urgencia por escuchar justamente esas palabras... tan parecidas a las que nos dijeron Lucía Lacarra o María Bayo. Curioso, ¿verdad?, que algunos de los que más alto han llegado sigan disfrutando con su trabajo.
Puedes escuchar aquí la música y la voz de Ara Malikian:




Si lo deseas, puedes descargarte la charla a través de este enlace (botón derecho, etc...)
¡Ahhh! Estos minutos inolvidables han sido posibles gracias a mi querida compañera Patxu Elejabarrieta. ¡Un beso, Mari Pau! Nuestro agradecimiento también a Juan Francisco Ramos, Fernando Egozcue y Jorge Brundman, que actuaron como confidentes de Edurne Mendia para su fabuloso perfil.
La foto la hemos robado de la web de Ara Malikian. Merece la pena visitarla.

lunes, 25 de mayo de 2009

Las lágrimas de María Bayo



Se le encharcaron los ojos al escuchar en el perfil que le hizo Edurne a la inmensa Teresa Berganza diciéndole que la quería mucho. Incluso le ocurrió lo que jamás le ha pasado sobre las tablas: la voz se resistía a salir de su garganta. Pasaron unos segundos que se me hicieron eternos antes de que María Bayo se sobrepusiera y estuviera en condiciones de seguir charlando, y aun así, mantuvo la mirada húmeda hasta el final de la entrevista. El éxito es efímero; hay que ser muy humilde y saber que un día la voz se pierde y se acaba todo, nos dijo la soprano de Fitero, que piensa que sólo se debe ser diva sobre el escenario porque es lo que el público espera, pero que fuera de los focos hay que tener los pies en el suelo y ser una persona absolutamente normal. Ella lo es... dentro de la excepcionalidad que supone ser una de las primeras voces del mundo y no haber perdido la modestia... ni la perspectiva. Yo sólo aspiro a cantar bien. Eso es lo único que me preocupa, nos aseguró antes de hablarnos del doble papel que la ha devuelto al Teatro Arriaga de Bilbao a partir del jueves, en Les mamelles de Tirésias, de Francis Poulenc, con libreto -nada menos- de Apollinaire.

Escucha aquí la entrevista con María Bayo (MQP, 24/05/2009):




jueves, 7 de mayo de 2009

Las primeras zapatillas de Lucía Lacarra



Zumaia, Donostia, San Francisco, Munich... por ahora. El futuro de Lucía Lacarra estará donde sus prodigiosas piernas y su corazón la lleven. "Yo lo que necesito es ser feliz al cien por cien donde esté trabajando. Yo viviré donde sea feliz trabajando", nos dijo el pasado sábado la bailarina vasca de mayor proyección internacional. Yo lo anoté con una mezcla de admiración y sana envidia. Y también me quedé con la simple fórmula de su éxito que consiste, justamente, en no buscarlo: "Yo nunca he querido ser primera bailarina ni ser famosa. Yo lo que quería era bailar". Por eso recuerda con todo lujo de detalles las primeras zapatillas que tuvo con sólo tres años.

Fueron poco menos de ocho minutos, un asalto en plena recogida del Premio 2009 de la danza en Gipuzkoa. Queda pendiente ampliación. Sabemos que no será difícil porque Lucía siempre atiende personalmente el teléfono. Y si tiene un rato, lo comparte.

Puedes escuchar la charla con Lucía Lacarra aquí:




viernes, 24 de abril de 2009

Amaia Zubiria, la vida empieza cada segundo


Quisieron hacer de ella lo que no era, y se negó. Seguramente lo pagó caro, pero hoy, con el brillo de la mirada reconquistado y la sonrisa en su punto exacto de dulzura, Amaia Zubiria puede decir lo que Edith Piaf: No me arrepiento. ¿Cuántas veces le ha tocado cambiarse de casa? ¿Cuántas veces ha empezado de nuevo? ¿Cuántas cicatrices surcan su alma? Respuesta única para todas esas preguntas: muchísimas, seguro que más de las que hubiera querido. Pero lo vivido, vivido está, y hoy Amaia está mejor que nunca, dispuesta para enfrentarse a lo que sea... incluida ella misma. Fue un placer tenerla de nuevo a unos centímetros y comprobar que por los amigos es capaz, incluso, de conducir ciento y pico kilómetros de ida y vuelta ¡¡¡sin el retrovisor izquierdo!!!

Puedes escuchar la charla con Amaia Zubiria aquí:

miércoles, 22 de abril de 2009

LaMari, siempre pokito a poko



La recuerdo en el backstage de los Ondas. Un puñado de divos miraban el reloj con impaciente fastidio y, furtivamente, también a las otras estrellas para medir quién brillaba más. Gemma Nierga, extraordinariamente humana, recibía el cariño y el abrigo (sentí envidia) de su equipo. Dos colegas de Radio 3 disimulaban la misma sensación de formar parte del atrezzo que me invadía a mi. Ajena a todo, una mujer delgadísima con un pañuelo en la cabeza acariciaba unos bongos, sacando de ellos un leve sonido. Tac, tac, tac, tac. Pudieron ser tres cuartos de hora así. Cuando una de las apuradísimas azafatas se acercó a disculparse por el retraso, LaMari simplemente sonrió y dijo: Tranquila, no tengo prisa. Estoy bien aquí. Y estoy seguro de que era verdad.

Unos años antes ya me había hechizado con su cercanía sin maquillaje en una entrevista cara a cara que -vaya usted a saber por qué- no guardé en mi archivo. El pasado sábado volvimos a charlar con ella y, aunque esta vez fue por teléfono, noté de nuevo su magnetismo. Cuentan las crónicas que el concierto de la noche anterior en Donostia no fue el mejor de su vida. Probablemente ocurrió lo mismo con el que, horas después, dio en Bilbao. No me importa. Ni siquiera me enloquece su música. Es ella, su sencillez a prueba del petardeo que acompaña al éxito, su determinación por hacer su propio camino, lo que de verdad admiro.

Escucha la charla con LaMari aquí: